En la antesala de la Liga Federal de Básquet 2026, Don Bosco comienza a delinear su identidad con dos incorporaciones que aportan experiencia y mentalidad competitiva. Nahuel Méndez y Luciano Cárdenas no sólo llegan para sumar minutos en cancha, sino también liderazgo. “Queremos ser un equipo duro, que se haga fuerte partido a partido y que represente bien al club”, sostuvo Méndez, quien además fue categórico: “El objetivo principal es competir de la mejor manera y dejar a Don Bosco lo más alto posible”.
Del otro lado, Cárdenas reforzó esa ambición colectiva con una frase que sintetiza el espíritu del plantel: “Creo que tenemos un buen equipo, capaz de competir contra cualquiera”. Ambos coincidieron en destacar la intensidad de la pretemporada y la unión del grupo como pilares del proyecto. Mientras Méndez subrayó que “estamos trabajando fuerte en lo físico”, Cárdenas remarcó que se trata de “un equipo bastante intenso y bastante unido”. Las palabras no dejan margen a dudas: Don Bosco se prepara con convicción, con objetivos claros y con dos voces experimentadas que marcan el rumbo desde el inicio del camino.
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Méndez, pivote de 1,91 metros, asumió el desafío con determinación. “La verdad que estoy muy contento y motivado por este nuevo desafío. Llegar a Don Bosco representa una gran oportunidad para seguir creciendo como jugador y como persona”, señaló. El interno remarcó la seriedad institucional y el compromiso que percibió desde su arribo: “Es un club donde la gente trabaja con seriedad, así que desde el primer día trato de aprovechar al máximo cada entrenamiento y dar lo mejor de mí”.
El proceso de adaptación fue rápido. “Me encontré con un grupo totalmente nuevo para mí, pero con jugadores comprometidos y con muchas ganas de competir. Desde el primer entrenamiento me sentí cómodo, me recibieron muy bien y eso ayuda mucho a la adaptación”, explicó.
En plena pretemporada, el eje está puesto en la exigencia física y la consolidación de roles. “Está siendo intensa, pero positiva; estamos trabajando fuerte en lo físico. Trato de escuchar, aprender y ejecutar lo que se me pide desde mi rol de pivote, siempre con la mentalidad de sumar para el grupo”. Y dejó en claro la meta colectiva: “El objetivo principal es competir de la mejor manera y dejar a Don Bosco lo más alto posible. Queremos ser un equipo duro, que se haga fuerte partido a partido y que represente bien al club”.

Por su parte, Cárdenas, alero de 1,90 metros, también mostró confianza en el proyecto. “Las sensaciones son bastante positivas. Creo que tenemos un buen equipo, capaz de competir contra cualquiera”, afirmó. El experimentado jugador destacó dos rasgos que empiezan a definir la identidad del plantel: “La verdad es un equipo bastante intenso y bastante unido”.
Sobre la preparación, fue contundente: “La pretemporada viene bastante bien, nos estamos preparando de la mejor manera y creo que llegamos muy bien físicamente”. Desde su rol, aportará experiencia y versatilidad: “Mi función es aportar desde mi experiencia, tanto en ataque como en defensa, y también ayudar en los rebotes, que es uno de mis puntos fuertes”. Los objetivos están trazados con claridad competitiva: “Queremos ganar la mayor cantidad de partidos de local y robar algunos en ruta, posicionarnos lo más alto posible y poder llegar lo más lejos en el torneo”.
En Don Bosco, la ecuación es simple: intensidad, compromiso y ambición. Méndez y Cárdenas llegan para sumar peso específico a un equipo que no quiere ser espectador, sino protagonista.
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