El calor de Tucumán viajó hasta Posadas en la valija de Mariano Gallo. Con apenas 19 años y roce en la segunda categoría nacional, el joven base desembarcó en Club Bartolomé Mitre para sumarse al proyecto que apunta sin rodeos a pelear arriba en la Liga Federal de Básquet 2026.
Mitre no es un destino cualquiera. Es el vigente campeón del Prefederal misionero y, en esa lógica de crecimiento sostenido, buscó juventud con ambición. Gallo encaja en ese molde. “Me hablaron muy bien del club; es ambicioso, cada año se arma para ascender”, cuenta el base, que asume el desafío con la naturalidad de quien ya compitió en la Liga Argentina de Básquet.

En la conducción, Gallo promete vértigo y lectura. Es base clásico, de los que ordenan, pero también lastiman. Y llega con una espina clavada: el año pasado quedó a dos partidos del ascenso. Esa cercanía con el objetivo frustrado hoy es combustible. “Venimos a dejar todo en la cancha y a dejar al club en lo más alto posible”, asegura.
El contexto no será sencillo. La zona anticipa duelos ásperos, con potencia misionera, el siempre competitivo Hércules de Charata y los equipos chaqueños que elevan la vara física y táctica. “Es una zona muy complicada”, admite Gallo, en referencia a la Conferencia Nea, sin esquivar el diagnóstico. Pero en Mitre el discurso es uno solo: competir para subir.

En el vestuario, el impacto fue inmediato. “Los compañeros me recibieron de diez; es un ambiente muy unido, con ganas de llegar lejos”, destaca. Esa cohesión, sumada a la estructura de un club que se arma año tras año con mentalidad de ascenso, alimenta el sueño colectivo. A los 19, Mariano Gallo no llega solo a conducir ofensivas. Llega a conducir una ilusión. La suya y la de un Mitre que quiere transformar ambición en realidad.
Entrevista: Misiones Basket
Comentarios
Inicia sesion para comentar