Hay regresos que trascienden lo deportivo. El de Centro Deportivo Don Bosco al Torneo Federal de Básquet tiene ese tono. No es una participación más: es volver a un escenario nacional después de más de 40 años, con todo lo que eso implica en memoria institucional, sentido de pertenencia y responsabilidad competitiva.
El estreno será este sábado 28, desde las 21, en casa y por la Conferencia NEA ee la temporada 2026 de la Liga Federal de Básquet, nada menos que ante Club Tokio, un rival de fuste que pondrá a prueba desde el inicio el verdadero pulso del equipo.
Ambición con memoria

Entre las caras que explican este momento aparece el regreso de Álbaro Magallanes. Su mirada combina entusiasmo y conciencia histórica. “Clasificar al Torneo Federal fue algo muy importante y esta es una competencia que hace más de 40 o 50 años que no juega Don Bosco”, remarcó, subrayando la dimensión del desafío.
El objetivo, sin rodeos, es elevar el techo colectivo. “Queremos terminar lo más alto posible, compitiendo a muy buen nivel colectivamente. Que este torneo sea un salto de calidad para todos”, sostuvo. En lo personal, asumió autocrítica: mejorar el aspecto físico tras una temporada exigente por la doble competencia y recuperar plenitud para aportar en ambos costados de la cancha. Hay ambición, pero también mesura. “Queremos llegar lo más lejos posible, hasta donde nos dé”, sintetizó.
Crecer para competir
Joaquín Fernández vuelve a la ciudad después de una experiencia formativa en Córdoba que, según sus propias palabras, marcó un punto de inflexión. “Me hizo crecer mucho en lo personal y en lo deportivo”, explicó. El regreso tiene un costado emocional —familia, afectos, pertenencia—, pero también competitivo.

“Tenemos un equipo muy interesante. Se mantuvo una base importante y se sumaron refuerzos jóvenes. Es un plantel joven, pero con experiencia. Creo que podemos hacer una muy buena temporada”, analizó. Para él será, además, un año bisagra: su primera temporada como ficha mayor y la oportunidad de consolidarse dentro de la rotación.
Juventud con proyección
Yazid Pérez Barrios encarna esa apuesta al desarrollo. “Mis expectativas son llegar lo más alto que se pueda con el equipo”, afirmó, con el foco puesto en la evolución constante. El proyecto deportivo de Don Bosco combina justamente eso: sostener referentes, potenciar juveniles y crecer desde una identidad clara.
Ilusión renovada
El ascenso del año pasado no fue un techo, sino un punto de partida. Don Bosco sabe que la categoría exigirá mayor rigor táctico, físico y mental. Pero también sabe que llega con una base sólida, pretemporada intensa y un mensaje unificado puertas adentro: competir sin renunciar a la identidad.
El Federal vuelve a ser parte de su historia. Y esta vez, el Salesiano quiere que el regreso no sea anecdótico, sino el inicio de una nueva etapa protagónica.
.jpeg)
Comentarios
Inicia sesion para comentar