En el marco del Día Internacional de la Mujer, la historia de Agustina Basualdo aparece como una de esas señales que muestran cómo el básquet argentino empieza a abrir nuevos caminos. Hoy es la primera asistente de Javier Skiarski en el plantel de San Lorenzo de Monte Caseros que compite en la Liga Federal, y su presencia dentro de un equipo masculino profesional representa mucho más que un rol técnico: es también un símbolo de crecimiento, preparación y perseverancia.
Para ella, el llamado para integrar el staff técnico significó una verdadera montaña rusa de emociones. “Fue una mezcla emocional muy fuerte: sentí orgullo, felicidad y también una enorme responsabilidad. No era solo una oportunidad laboral, era la confirmación de que todo el esfuerzo, los años de estudio y dedicación habían valido la pena”, recuerda.
El vínculo de Basualdo con el básquet nació muy temprano. A los seis años ya corría detrás de una pelota en el club de barrio Las Mil Viviendas, en Corrientes. Con el tiempo, su talento la llevó a integrar las selecciones correntinas desde los 12 años, participando en campeonatos argentinos y sumando experiencia en cada convocatoria.
A los 16 años llegó otro paso importante en su formación deportiva: una beca para jugar en Temperley, en la provincia de Buenos Aires, donde permaneció hasta los 19. Más tarde, a los 20, fue convocada para integrar el plantel de Corrientes Básquet en la Liga Femenina, participando en las tres ediciones en las que el club compitió. Sin embargo, su camino dentro del deporte no se detuvo en la cancha. En 2022 comenzó a escribir una nueva etapa al iniciar su carrera como entrenadora en el Club Hércules de Corrientes. Allí empezó trabajando con el minibásquet y luego continuó con categorías formativas, tanto femeninas como masculinas, sumando experiencia y consolidando su perfil técnico.
Uno de los momentos más significativos llegó en 2023, cuando asumió la conducción de la Selección Correntina U13 femenina. Aquella experiencia dejó resultados memorables: el equipo se consagró campeón provincial, logró la clasificación al torneo nacional y finalizó entre las cuatro mejores selecciones del país. “Fue una experiencia hermosa. Convocamos a casi 50 chicas de toda la capital correntina y del interior de la provincia. Poder lograr ese resultado y representar a Corrientes a nivel nacional fue muy especial”, rememora.
Agustina, hoy
Hoy, su presente se desarrolla dentro de un plantel masculino que compite en la Liga Federal, un contexto que exige intensidad, preparación y aprendizaje permanente. “Cada entrenamiento es una oportunidad para crecer. Disfruto mucho el proceso, el intercambio, la competencia sana y el aprendizaje diario. Es un entorno exigente, pero eso me hace sacar mi mejor versión”, asegura.
Basualdo reconoce que existen algunas diferencias entre trabajar con equipos masculinos y femeninos, sobre todo en aspectos físicos y dinámicos, aunque sostiene que el corazón del deporte sigue siendo el mismo. “La esencia es igual: pasión, compromiso y ganas de competir. Cuando hay respeto y profesionalismo, el trabajo fluye”.
Como muchas mujeres que buscan abrirse paso en ámbitos históricamente dominados por hombres, también debió atravesar momentos de duda o miradas inquisitivas. Pero lejos de frenarla, esos desafíos reforzaron su determinación. “Al principio sentí algunas miradas, como si tuviera que demostrar un poco más. Pero lo tomé como un impulso para prepararme mejor y responder con trabajo y conocimiento. Con el tiempo el respeto se gana y esas barreras se van derribando”, afirma. Su paso por un entorno profesional también amplió su mirada como entrenadora. “La exigencia es mayor y te obliga a superarte constantemente. Cada experiencia suma herramientas y seguridad para seguir construyendo mi camino”.
De cara al futuro, su objetivo es claro: consolidarse en el alto rendimiento y contribuir a que cada vez más mujeres encuentren espacio dentro de los cuerpos técnicos del deporte profesional. “Quiero seguir creciendo y, sobre todo, abrir puertas para que más mujeres puedan trabajar en estos ámbitos. Me gustaría que mi recorrido también pueda inspirar a otras”.
La historia de Agustina Basualdo comenzó en un club de barrio y hoy se proyecta desde la Liga Federal hacia el alto nivel del básquet argentino. Un recorrido construido con pasión, estudio y perseverancia que, en tiempos de transformación, demuestra que el talento y el compromiso no entienden de géneros.
Fuente: Prensa San Lorenzo de Monte Caseros
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