Escribir la historia del deporte siempre implica un riesgo: el de comparar épocas, estilos y contextos que nunca son iguales. Sin embargo, hay nombres que trascienden cualquier discusión. Figuras que se instalan para siempre en la memoria colectiva. En el básquet chaqueño, ese lugar está reservado para Carlos “Carlucho” Lutringer, César “Pichín” Centanaro y Edgardo “Mito” Outeriño.
La imagen que los reúne —capturada hace más de 50 años en la cancha del Club Villa San Martín— no es solo una postal: es un documento histórico. Tres trayectorias distintas, un mismo destino: quedar en la historia grande.
El Gran Capitán
Carlos “Carlucho” Lutringer fue mucho más que un jugador. Líder natural, símbolo y referente, su nombre quedó ligado para siempre a Villa San Martín, el club de su vida, donde es considerado el máximo ídolo y hasta una tribuna lleva su nombre.
Apodado “El Gran Capitán”, fue el emblema de la selección chaqueña durante más de una década. Entre 1957 y 1971 disputó doce Campeonatos Argentinos, alcanzando el subcampeonato en Mendoza 1963. Su jerarquía lo llevó también a vestir la camiseta de la Selección Argentina de Básquet en dos Mundiales: Chile 1959 y Brasil 1963.
Fuera de la cancha, su legado se construyó desde la humildad. Trabajador de la Dirección de Bosques y luego entrenador, dejó una marca que excede lo deportivo. Falleció en 1986, pero su nombre sigue siendo referencia obligada.
Vigencia sin tiempo
César “Pichín” Centanaro es, a sus 78 años, una leyenda viviente. Goleador implacable en las décadas del 60 y 70, brilló con la camiseta del Hindú Club y llevó su talento a escenarios nacionales como Gimnasia y Esgrima La Plata y Boca Juniors.
Compartió cancha con figuras históricas del básquet argentino y fue protagonista en la selección chaqueña. Pero su historia no quedó en el pasado: la reescribe cada día.
En el maxibásquet, fue héroe en la final del Panamericano +75 en Paraná, con un doble decisivo ante Brasil, y en 2023 se consagró como máximo anotador del Mundial de Mayores en Mar del Plata.
Como atleta máster, su vigencia asombra: en 2025 batió el récord argentino en 80 metros con vallas y sumó medallas internacionales en distintas disciplinas. Su nombre es sinónimo de disciplina, longevidad deportiva y pasión intacta.
El talento que marcó una época
Edgardo “Mito” Outeriño fue, como su apodo lo indica, un mito del básquet chaqueño. Dueño de un juego brillante y una técnica refinada, dejó su sello en clubes como Don Bosco, Hindú y Regatas.
Fue pieza clave en la selección provincial en los históricos Campeonatos Argentinos, y su nivel lo llevó a ser convocado a la preselección nacional en 1958, tras destacarse en el Argentino de Santa Fe. Fallecido en 1985, su figura sigue siendo evocada como parte de una generación dorada que elevó el nivel del básquet regional.

Una foto, tres historias, un legado
Lutringer, Centanaro y Outeriño representan mucho más que estadísticas o títulos. Son parte de una identidad deportiva forjada en canchas de parqué y cemento, en torneos provinciales y en sueños colectivos.
Aquella imagen en Villa San Martín no solo los muestra juntos: los consagra. Porque hay nombres que no necesitan comparación ni contexto. Nombres que, simplemente, ya están escritos en la historia grande.
Fuente: Luis Darío Molodezky
Comentarios
Inicia sesion para comentar