En Asociación Italiana de Charata, las grandes decisiones no siempre están a la vista, pero se sienten. Basta con mirar hacia arriba. Allí, en los techos de sus estadios y del Salón Social, se encuentran obras de infraestructura significativas y estratégicas, pensadas con décadas de anticipación y sostenidas en el tiempo por distintas comisiones directivas.

Lejos de las tradicionales chapas de zinc que multiplican el calor, la entidad apostó desde 1998 a un sistema de poliuretano expandido con lana de vidrio, una decisión innovadora para la época, que hoy demuestra toda su vigencia. Años más tarde, en 2022, el mismo criterio se aplicó en el segundo estadio, consolidando una política institucional clara: invertir en calidad estructural y bienestar deportivo.
A estas mejoras se suma el Salón Social, también techado con poliuretano expandido, completando un esquema edilicio que prioriza el confort térmico, la durabilidad y la funcionalidad. El resultado es concreto y cotidiano: entrenamientos posibles incluso en los días de verano más intensos, mejores condiciones para la práctica deportiva y espacios que invitan a permanecer.

Las ventajas de estas obras no son solo técnicas. Practicar deporte bajo un techo aislado significa cuidar la salud de los deportistas, optimizar el rendimiento y garantizar continuidad en las actividades. Es una diferencia que se nota, que se agradece y que habla de una institución que piensa en sus socios antes que en la coyuntura.
Rumbo al Centenario 1929–2029, la Asociación Italiana de Charata exhibe en sus techos algo más que materiales de calidad: exhibe previsión, gestión y visión de futuro. Una obra silenciosa, pero fundamental, que confirma que el progreso también se construye mirando hacia arriba.
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