Con infraestructura de primer nivel, una dirigencia que piensa en clave moderna y un objetivo que trasciende cargos y mandatos, el presidente Marcelo Golob no oculta su anhelo mayor: ver a Asociación Italiana de Charata compitiendo en la elite del básquet nacional.

El sueño está planteado y no se oculta. En Italiana de Charata se habla de crecimiento, de planificación y, sobre todo, de convicciones. Convicciones que tienen nombre y apellido: Marcelo Golob. El presidente de la institución lo dice sin rodeos y con la pasión de quien siente al club como parte de su propia vida. Y ante la consulta periodística es categórico: “Si Dios quiere, sí. No me voy a ir del club, cualquiera sea el cargo, ni me voy a morir sin ver a Italiana en la Liga”, afirma, dejando en claro que el objetivo trasciende gestiones, mandatos y nombres propios.

La ambición deportiva no surge de la nada. Se apoya en una estructura institucional sólida y en una infraestructura que hoy posiciona a Italiana entre las mejores de la región. El estadio refrigerado y el microestadio climatizado —con estándares que remiten a escenarios de primer nivel—, la cancha de bochas con una pulcritud casi quirúrgica, las piletas, el salón social y una amplia variedad de espacios recreativos conforman un complejo pensado desde una idea clara: el club como espacio integral, multidisciplinario y al servicio de sus socios.

“El club se hizo muy, muy grande”, resume Golob, máximo dirigente del club tano. “A todo lo descripto se agrega el gimnasio, el polideportivo, los albergues deportivos donde estamos por poner 350 camas más. O sea, es una cosa digna de destacarla, sin pasar por encima absolutamente de nadie. Es un club con socios, con nueve disciplinas, actividades sociales, culturales, deportivas y mutual”, agrega el dirigente charatense, subrayando el perfil inclusivo y comunitario de la institución.

Pero la mirada de Golob va incluso más allá de lo edilicio y lo deportivo. Plantea un debate profundo sobre el modelo de dirigencia y gestión en el deporte argentino. Habla de dirigentes formados, con estudios en gestión deportiva institucional, de valores morales y éticos, y de un estatuto que respalde el profesionalismo con responsabilidad real. En ese sentido, adelantó que se está cerca de dar un paso clave desde lo jurídico, con la convocatoria a una Asamblea Extraordinaria para modificar el estatuto social y dejar plasmado el compromiso de quienes conducen, incluso con sus propios bienes.
Mientras tanto, el “sueño tano” empieza a tomar forma. Italiana ya supo codearse con la élite en aquellos años dorados del TNA y ahora busca volver a ese escenario desde bases firmes. Infraestructura, masa societaria, dirigencia convencida y una idea de club moderno parecen confluir en un mismo punto. El objetivo es ambicioso, pero en Charata creen que no es una utopía: es una realidad que comenzó a construirse desde adentro, con trabajo, convicción y pertenencia.
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