Hay logros que no se miden solo en metros cuadrados ni en inversión, sino en el recorrido que hay detrás. En el Hindú Club, ese camino fue largo, silencioso y cargado de convicción. Hoy, ese esfuerzo colectivo empieza a verse reflejado en un cambio concreto: la llegada de pisos profesionales para vóley y básquet femenino que prometen transformar la vida deportiva de la institución.
La escena es casi simbólica. Donde antes había una superficie resbalosa que condicionaba cada movimiento, hoy comienza a instalarse una base segura, pensada para entrenar, competir y crecer. No es solo un cambio material: es un punto de inflexión. “Pasamos de un piso que nos condicionaba a una superficie segura, que permite entrenar como corresponde y organizar tanto torneos amistosos como oficiales sin riesgos”, resumió el presidente Luis Cequeira, poniendo en palabras una necesidad histórica.
El proyecto, que demandó meses de gestión, planificación y esfuerzo, incluyó la adquisición de un piso de plástico deportivo para la cancha principal y otra superficie destinada al espacio sobre avenida Alberdi, donde se desarrollarán trabajos técnicos y modalidades reducidas como el 3x3. Pero más allá de lo técnico, lo que se respira es otra cosa: orgullo.
Porque esta historia no empezó con la compra, sino mucho antes, en charlas, ideas y sueños compartidos. Nombres como los de Luis Cequeira, Vanesa Areco, Oscar “Osky” Rivas y Laura Insaurralde aparecen como impulsores de una iniciativa que fue creciendo con el aporte de socios, familias e hinchas. Incluso, en medio de la incertidumbre, hubo lugar para imaginar: Rivas llegó a diseñar en su computadora cómo se vería el nuevo piso, como si dibujarlo fuera el primer paso para hacerlo posible.
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Durante mucho tiempo, la realidad era otra. La cancha no solo limitaba los entrenamientos, sino que también impedía competir en condiciones adecuadas. “Ya no podíamos jugar en nuestra cancha y los entrenamientos no eran de calidad, lo que generaba mucha frustración”, reconoció Cequeira. Esa sensación, hoy, empieza a quedar atrás.
Las nuevas superficies se suman a una serie de mejoras que el club viene concretando, como la construcción de una cancha en el espacio donde funcionaba la antigua piscina y la remodelación de los sanitarios. Todo forma parte de una misma lógica: construir un lugar cada vez más preparado para el desarrollo deportivo.
Pero si hay algo que define este proceso es el sentido de pertenencia. La colocación del piso, incluso, será realizada de manera conjunta, en otra muestra del ADN comunitario que distingue a Hindú. No es casualidad. Es la consecuencia de años de trabajo sostenido y de una comunidad que nunca dejó de empujar.
“Esto es el resultado del esfuerzo de muchísima gente. Cuando hay compromiso, organización y amor por el club, las cosas llegan”, afirmó Cequeira. Y en esa frase se condensa todo: la idea de que los sueños, cuando se comparten, dejan de ser lejanos para convertirse en realidad.
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