El básquet femenino de la Asociación de Básquet de Resistencia (ABR) atraviesa un momento de expansión que ya no admite matices: crece en cantidad, en organización y en proyección. De la mano de un proceso que comenzó a consolidarse en 2023, este 2026 encuentra al torneo con más equipos, nuevas categorías y, sobre todo, con un objetivo cumplido que durante años fue una meta: la implementación del sistema GES (software de gestión deportiva) de la Confederación Argentina de Básquet (CAB).

Detrás de ese desarrollo aparece el trabajo en conjunto y sostenido de coordinación encabezado por Fany Rivera, quien no duda en sintetizar el espíritu del proyecto: “El objetivo es que nadie quede afuera”. Esta ardua tarea, encuentra en la vicepresidencia en la ABR de Santiago Acuña, un apoyo incondicional.
Esa premisa fue el punto de partida de un camino que obligó a adaptar estructuras, reglamentos y hasta lógicas de competencia. “Todos estos torneos, apertura y clausura, siempre tuvieron ese objetivo claro: que todos los clubes tengan la cantidad de nenas necesarias para completar las categorías y jugar con GES, inscriptas en la CAB. Este año lo logramos”, destacó.
El crecimiento es tangible. Para esta temporada, la ABR proyecta cuatro categorías en competencia, con ocho equipos en Primera, cuatro en Juveniles (ex U17), siete en Cadetes (ex U15) y seis en Infantiles (ex U13), lo que se traduce en más de 250 chicas en las canchas. “Tenemos muchas expectativas: el crecimiento en el básquet femenino es exponencial”, subrayó Rivera.
De la adaptación a la formalidad

El recorrido no fue lineal. Durante años, la realidad de los clubes obligó a flexibilizar las condiciones. “Hasta el año pasado se jugaba sin GES porque había disparidad de edades. Teníamos, por ejemplo, dos nenas en U13 y una U15 en una misma categoría”, explicó.
Ese contexto llevó a una etapa de transición. En 2023, cuando se reactivó la competencia, se optó por adaptar los reglamentos para garantizar la participación. “El objetivo era ajustar las edades y la cantidad de nenas equipadas para que todos los clubes pudieran participar con todas las categorías. Lo importante era que ninguna nena quede sin jugar”, remarcó.
Así, con equipos como Juventud de Villa Centenario, Regatas, CUNE, Sarmiento y Don Orione de Barranqueras, el femenino comenzó a reconstruirse bajo un formato particular: jornadas concentradas, sin localías, donde todos los partidos se disputaban en una misma sede.

El salto llegó en 2025, cuando el torneo amplió su alcance y se transformó, casi sin proponérselo, en una competencia regional. Se sumaron clubes como Urquiza de La Leonesa, Palermo de Las Palmas, Camioneros y Sarmiento de Formosa, Platense de Reconquista y dos equipos de Corrientes. “Hicimos un regional, con apertura y clausura, con unas 150 chicas en competencia”, recordó Fany.
2026: el año del salto organizativo
El próximo domingo 12 de abril marcará el inicio de una temporada que tiene un valor simbólico y estructural. “La gran novedad es que vamos a jugar con GES”, confirmó Rivera.
El temor inicial era lógico: que la exigencia administrativa redujera la cantidad de equipos. Pero ocurrió lo contrario. “Para nuestra sorpresa, los equipos regularizaron su situación y se inscribieron todos nuevamente”, celebró.
Ese esfuerzo colectivo permitió no sólo sostener la base, sino también sumar nuevas instituciones, como Hércules de Charata, Las Mil Viviendas y El Tala de Corrientes e Hindú de Resistencia en Primera División.
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Además, el torneo incorpora una novedad clave en el desarrollo formativo: la separación de las categorías cadetes (U15) y juveniles, algo que hasta ahora no se podía sostener. “El gran logro de este año es poder separar las categorías y jugar todos oficialmente. Los clubes sortearon todos los escollos para cumplir con el reglamento CAB”, valoró.
Más que números
Detrás de las cifras, hay un proceso que apunta a largo plazo. “Siempre buscamos fomentar las formativas para que lleguen a Primera jugando desde mosquitos”, explicó Rivera, dejando en claro que el objetivo no es solo competir, sino construir una base sólida y sostenida.
En ese sentido, el crecimiento del femenino en la ABR no es casual: es el resultado de una planificación que priorizó la inclusión, la adaptación y, finalmente, la formalización. Hoy, con más de 250 chicas en cancha, nuevas categorías y un sistema oficial en marcha, el básquet femenino de Resistencia ya no es una promesa. Es una realidad en pleno desarrollo.
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