El Club Don Orione de Barranqueras volvió a poner la pelota en juego en los primeros días de enero, pero lo hizo con algo más que el inicio de una pretemporada: detrás de cada entrenamiento comenzó a tomar forma un proyecto que apunta al crecimiento sostenido del básquet formativo, con una identidad clara y objetivos definidos.
La institución decidió redoblar la apuesta este 2026, incorporando nombres de experiencia y manteniendo al mismo tiempo una base de trabajo que ya conoce el pulso del club. En ese equilibrio entre renovación y continuidad aparecen figuras como Milton Sosa, quien asumió el desafío de conducir el minibásquet y la categoría Infantiles (U13), y Fernando Cristaldo, encargado del resto de las divisiones formativas.

A la par, el engranaje se completa con la permanencia de Enzo Maidana y Joaquín Canteros, piezas clave tanto en el trabajo con los más chicos como en el acompañamiento a la primera división. En la preparación física, el sello integral lo garantizan Alejandro “Pombe” Acosta y Néstor Ríos, responsables de sostener el rendimiento desde una mirada profesional.

Dentro de ese esquema, Gustavo Alcaráz se posiciona al frente de la categoría Cadetes (U15), pero su rol trasciende lo puntual: es uno de los nexos dentro de un cuerpo técnico que busca trabajar de manera articulada, con una lógica colectiva que prioriza el desarrollo de los jugadores. “Arrancamos el año con todas las energías y muchas ganas de seguir creciendo. Desde los primeros días de enero nos propusimos trabajar de manera organizada, sumando profesionales y sosteniendo una base que ya conoce el club y su identidad”, explicó el entrenador, dejando en claro el rumbo elegido.
Pero más allá de los nombres propios y la estructura, en Don Orione hay una premisa que atraviesa cada categoría: competir sí, pero formar primero. “Lo que buscamos es que los chicos puedan competir, pero sin dejar de formarse. Queremos consolidar los grupos, acompañarlos en su crecimiento y generar sentido de pertenencia”, remarcó Alcaráz.
Ese concepto se extiende también fuera de la cancha. El trabajo con las familias y la subcomisión de básquet aparece como un pilar clave para sostener el proyecto en el tiempo. “El primer objetivo es trabajar en equipo con los padres y la dirigencia, para que los chicos puedan participar en los torneos y seguir desarrollándose”, agregó.

Con una planificación ordenada, un equipo comprometido y una visión que prioriza el proceso por sobre el resultado inmediato, Don Orione de Barranqueras reafirma su lugar como semillero del básquet regional. Allí, donde cada entrenamiento es también una oportunidad, el futuro ya empezó a jugar su propio partido.
Comentarios
Inicia sesion para comentar